Una de la evolución de la lengua

¡Te doy la bienvenida al vigesimosegundo episodio del podcast Historia y etimologías del castellano! Este podcast es posible gracias al apoyo que recibo de los suscriptores de los Videocursos de Lingüística y Humanidades, en los que explico personalmente la teoría y la práctica de temas como fonética, indoeuropeo, lingüística, mitología, ortografía, latín desde cero, sintaxis…

a través de 22.— Mensaje de un lector indignado por la destrucción de la lengua — delcastellano.com

Antes de empezar quiero dejar claro que hay dos tipos de formas de ver el idioma: la prescriptivista y el descriptiva.

Un prescriptivista será aquel que opine que una lengua tiene ciertas reglas que jamás deben romperse. Un prescristivista jamás aceptará que la RAE introduzca en el diccionario palabras como COCRETA, SETIEMBRE, XX. -Ahora, lo más probable es que digan MURCIÉLAGO y OSCURO, y no reconozcan que solía ser vulgar- 

En el artículo que cito, la persona que escribe el e-mail, es obviamente prescriptivista.

Lo difícil de la posición prescriptivista es intentar controlar que todo el mundo hable igual. Una ardua tarea cuando en el caso del Español, ya que tiene tantísimos habitantes repartidos en diferentes países, regiones, clases sociales, y antecedentes lingüisticos.

Un descriptivista será aquel que observe la lengua, la manera en que se comunican los seres humanos y transfieren significados, y lo plasme en un papel. Es lo que esta haciendo la RAE al añadir al diccionario estas palabras que suenan un poco mal. Lo difícil para este grupo es discernir ¿Qué fórmulas deben considerarse ahora que están lo suficientemente extendidas como para considerarlas parte de la evolución de la lengua?

Todas las lenguas están en una constante evolución.

Desde tiempos del latín, la lengua ha estado en constante estado de vulgarización. Es así como se ha creado el Español (No hablamos más que una versión vulgarizada del latín), y todas las demás lenguas romance. Esto ha sucedido a raíz de fallos, equivocaciones, y malas pronunciaciones de los usuarios de una lengua. Ha sido así siempre y lo seguirá siendo. Un ejemplo muy sencillos es cómo OCULUS se vulgarizó y se convirtió en OJO. Como este ejemplo hay miles.

En primer lugar se produjo la caída de la S final con la conversión de la U precedente en O, de manera que tenemos enseguida ÓCULO. Muy pocas palabras han conservado esta U final latina, y las que lo han hecho ha sido por influjo de la lengua escrita o culta, más conservadora, por cierto, que la hablada: espíritu, ímpetu y tribu, por ejemplo. […]

Si seguimos la evolución de la raíz latina ÓCULO, observaremos el fenómeno de la desaparición de la vocal interior átona, que se llama síncopa, en este caso U, lo que hace que se convierta en OCLO; este grupo consonántico CL de nueva creación romance se resuelve en castellano dando origen a una J: OJO, mientras que en gallego tenemos ollo (olho en portugués) y en catalán ull. No siempre sucedió así, pues tenemos palabras como MIRÁCULUM o SAÉCULUM que evolucionaron a milagro y siglo sonorizándose la consonante C en G, pero son la excepción que confirma la regla, y se explican por el influjo conservador de la lengua escrita, perteneciendo estas palabras al registro culto de textos neotestamentarios y considerados sagrados.

Fuente: http://gregorio-montesdeoca.blogspot.com.es/2013/07/oculus-i.htm

Mi posición es que no puedes controlar la evolución de una lengua (prescriptivismo), eso es una tarea imposible. Pero tampoco puedes “aceptar” cada pequeña irregularidad que sucede en un idioma -especialmente porque muchas veces son modas pasajeras no duraderas-. Y lo más importante: incluso cuando sean “aceptadas”, mi opinión es que debería (y la RAE lo hace) aceptarse como parte del registro informal (Ya que es la manera en la que suceden en su mayoría).

Es decir, si hay un fenómeno que sucede en una lengua, que no es técnicamente correcto, pero una gran mayoría de personas lo emplea, lo ENTIENDE y a sus oidos no suena incorrecto… eso significa que ha sido asimilado por la población de la lengua y forma parte de ella.

Sí, a los más educados nos rechinarán los oidos. Pero será una palabra que se utiliza, que tiene un significado (en un registro informal). Y por todas las razones que he dado, debería ser  catalogada en el registro informal de la lengua.

Sé que no todo el mundo estará de acuerdo conmigo, estoy abierta a otras opiniones y puntos de vista. Cualquier cosa, ¡escribidme un comentario!

 

Una de Phrasal Verbs

Fue un profesor de filosofía en la ESO quien hizo que me enamorara de la etimología y comenzara a interesarme por muchos temas lingüísticos. Uno de ellos fue fijarme en que los “phrasal verbs” del inglés, por ejemplo, los tenemos también en todas lenguas latinas. Hablo de unir una preposición a un verbo para formar otro significado distinto. Que la preposición vaya separada o no es lo de menos.

Cojamos cualquier verbo castellano: “poner”. Los latinos le añadían preposiciones delante para formar nuevos verbos con significados distintos. La mayoría de ellos perduran hoy en el castellano: aponer, componer, deponer, disponer, exponer, proponer, reponer, suponer… Y los derivados son infinitos: depósito, presupuesto, apuesto, proposición, supositorio…

El alemán también tiene sus “phrasal verbs”. Algunas veces su formación coincide con las latinas. Así ocurre en estos dos casos:
– Ausstellen / exponer (aus = ex; stellen = poner).
– Vorsitzen / presidir (vor = pre; sitzen = seer, sedēre)

¿No son fascinantes las coincidencias? Habrá quien diga que es normal que dos idiomas coincidan en la forma de expresar una misma idea. Por ejemplo, la idea de “península” en latín es “casi isla” (paene + insula), mientras que en japonés (半島) y en turco (yarımada) la idea coincidente es “medio isla”.

Me voy a quedar en el turco porque en esta lengua la forma de crear nuevos verbos es diametralmente distinta a la que expresé al inicio. Los turcos no añaden preposiciones a sus verbos para crear nuevos verbos. Lo que para nosotros son verbos completamente distintos, en turco pueden ser formas de un mismo verbo:
– Enseñar y aprender: öğretmek, öğrenmek.
– Entender y explicar (hacer entender): anlamak, anlatmak.
– Morir, matar (hacer morir), mandar a matar, ser matado: ölmek, öldürmek, öldürtmek, öldürülmek,
– Vestir o llevar puesto (to wear), vestir (to dress), ser vestido (to be dressed), vestirse: giymek, giydirmek, giydirilmek, giyinmek.
– Volar, pilotar (desde dentro) y hacer volar (desde fuera): uçmak, uçurmak, uçurtmak.

Dicen que la divinidad entregó la lengua turca a los hombres de las estepas de Asia Central. Yo lo creo firmemente. Desde luego su forma de agrupar significados y derivar otros nuevos me parece mucho más predecible que el capricho de los “phrasal verbs” de las lenguas indoeuropeas que conozco.