Cómo viajar en el tiempo

Una vez conocí aquí en Irlanda a un viajero llamado Caoimhin (Nombre Irlandés, pronunciación curiosa). Después de hablar un rato, cogió y me dijo algo que nunca olvidaré:

Rosa, yo viajo porque hace que mi vida parezca más larga

Esta frase me dejó perpleja, así que le pedí que me explicara a qué se refería. Él continuó,

“Cuando me llegue la hora, quiero poder recordar todo lo que he vivido, y que mi vida esté llena de recuerdos vívidos. Quiero que estos recuerdos sean intensos y diferentes cada día

Sin embargo cuando era pequeña, en verano, solíamos ir de vacaciones en familia. Recuerdo cada una de estas vacaciones. La primera fue a Benidorm. Era la primer vez que hacía un viaje tan largo en coche, y vomité en el camino. Recuerdo que me perdí unas tres veces en la playa y mis padres estaban tan avergonzados que se fueron antes de hora por miedo a que los vigilantes de la playa, que eran los que me encontraban, los acusaran de negligencia o algo.

Cada verano íbamos a un sitio diferente. Sevilla. Galicia. Murcia. Las Canarias. Cuando  miro atrás, a las experiencias que he vivido, recuerdo estos viajes. Recuerdo todos y cada uno de ellos. Son experiencias memorables y significativas que compartí con la gente que me importa. Mi vida es más larga precisamente por los viajes que he hecho.

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                        Yo, con mi madre,  en una de nuestras vacaciones hace años.

La repetición no crea memorias. Las nuevas experiencias sí. Nuestra percepción del tiempo depende de nuestra percepción de lo desconocido, lo memorable y lo nuevo. Por supuesto, el tiempo se ralentiza más con las experiencias potencialmente mortales [1]. Pero viajar es una manera más segura de ralentizar el tiempo, porque puede sacarte de tu rutina diaria y crear recuerdos con aquellos a los que aprecias.

Espero que este verano tengáis la oportunidad de pasar tiempo con la gente que os importa. Y, si podéis, que viajéis con ellos.

Dicen que la vida es un viaje,y yo digo: la vida son muchos viajes. Y cuantos más hagas, más larga será tu vida.

.[1] Este es un articulo muy interesante del  New Yorker  sobre la investigación del neurocientífico David Eagleman, que ha estudiado nuestra percepción del tiempo, y qué es lo que hace que a veces se ralentizaro se acelere.

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Hablar en público

Mañana comienzo a hacer un curso sobre Public Speaking – Técnicas para hablar en público-. Me apunté porque aunque ya no tengo tanto miedo  a hablar en público como solía, sí que es verdad que a veces, por nervios, o por X, las charlas no salen tan bien como deberían: a veces hablo demasiado rápido, o demasiado bajito, o las dos cosas a la vez.  Además de que el curso está organizado por la empresa y eso siempre es un plus (no tengo que moverme al otro lado de la ciudad), la retórica ha sido una habilidad en la que siempre he estado interesada y que encuentro extremadamente útil en el mundo de hoy en día (Entrevistas, negociaciones, presentaciones…). 

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Este curso en particular me lo ha recomendado una compañera de trabajo, así que confío en su criterio. Se trata de un curso que aborda las técnicas de hablar en público tanto desde un punto de vista teórico como práctico. Todas las semanas tendremos tareas en las que nos pedirán que elaboramos un texto para reproducir en frente de la clase la semana siguiente. Y cada semana tendremos que tener en cuenta unos puntos concretos: Una semana, tendremos que centrarnos en hablar bien alto, otra semana, en exponer un tema por medio de listas, otra semana, en hablar  y movernos por la habitación al mismo tiempo etc etc.

Yo tengo la seguridad de que está en nuestras manos mejorar aquellas habilidades que puedan dársenos peor. Si hay algo de ti que te gustaría mejorar, te animo a que lo intentes. Las cosas que se nos dan mal  por falta de práctica, o formación, no porque “seamos así”. Y todo, absolutamente todo, puede mejorarse, da igual la edad que tengas. Por supuesto, si no lo intentas, no vas a mejorar por arte de magia. ¡Da el primer paso!

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Mi día en 4 habilidades

ESCUCHA

Hoy he escuchado el siguiente video sobre la “epidemia” de los miopes y por qué hay muchos más en los últimos años de lo que había años atrás. Parece que pasar tiempo en contacto con la luz solar podría ayudar a prevenir los problemas de visión. ¿No me créis? ¡Ved el video!

LECTURA

Este es el libro que estoy leyendo en este momento. De camino al trabajo he leído algunas páginas. No es una novela, sino más bien un ensayo sobre la puntuación escrito de forma muy divertida. Ya escribiré una reseña cuando lo termine 🙂

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ESCRITURA

Aparte de escribir este post, también he escrito correos electrónicos a clientes e incluso una historia corta. Trata de una muchacha que esta loca, la pobre, y todo le parece una amenaza en este mundo. Está encerrada en una habitación y le están haciendo pruebas. El elemento decisivo de la historia es un cojín, ¡ya no digo más!

EL HABLA

Hoy he hablado con mis compañeros de trabajo sobre los Fados portugueses -una de mis compañeras es portuguesa- y cómo en España tenemos al visión de que son muy tristes y deprimentes (Aunque a mí personalmente no me parecen deprimentes). Resulta que no sólo  hay fados tristes, también los hay graciosos. Esto me ha recordado a las jotas de Aragón -de donde soy- y cómo éstas pueden ser religiosas, o graciosas también.

Suerte versus esfuerzo.

Cuando las cosas te van bien, es difícil distinguir qué cosas se han conseguido con esfuerzo  y qué cosas han venido de pura suerte. A mí me gusta pensar que sin el esfuerzo invertido, los golpes de suerte no hubieran tenido un efecto tan positivo en mi vida, no hubiera estado preparada. Como dije en el post anterior, muchas veces  lo que uno piensa se acaba convirtiendo en realidad, y en este caso, ésa sería una realidad que en la que me gusta pensar. Es mi placebo para la vida.

Lo cierto es que no me gusta pensar en la suerte porque me hace sentir que no tengo control sobre mi vida. No me gusta escuchar “Qué suerte que tuviste, que te han cogido para el trabajo”, por que yo sé lo duro que preparé la entrevista y el esfuerzo de haber estado poniéndome en contacto durante meses con otras mil empresas que no contestaron, hasta que por fin un número desconocido llamó a mi teléfono y me susurró al oido que sí, que me habían aceptado.

No me sentí afortunada, me sentí valorada.

Somos los hacedores de nuestro propio futuro.

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La fuerza de la mente

Tengo una herida en la mejilla interna de la boca. Me mordí , al parecer, en sueños, y duele. Hoy me he dado cuenta de que, de los botes de ibuprofeno que tenía guardados en casa, la mitad estaban caducados. Y llevaba tomándolos como si nada, pensando que me hacían efecto cuando posiblemente no… El efecto placebo, dicen.

Antes de estar aquí en Irlanda, solía ser profesora de Inglés en España, y llegué a conocer una serie de personas de diferentes formaciónes. La gran mayoría necesitaban clases de inglés porque “se les daba mal”. Por que era dificil para ellos, porque no era lo suyo. En este caso, se trataba de casos de hipocondria, que se juzgaban a sí mismos y sus habilidades, y se tachaban de enfermos del inglés: nunca iban a conseguir aprenderlo. Esta visión de sí mismos distorsionaba las capacidades reales que tenían.

Es curioso lo que la mente le hace al cuerpo. Unas veces es beneficioso, como el efecto placebo del que hablaba anteriormente, y otras veces es simplemente fruto de un estrés provocado quizá por un intento de humildad, o un intento de no destacar. La humildad está bien de cara a los demás, es una habilidad necesaria  para vivir en sociedad, pero de cara a uno mismo, uno tiene que ser consciente de las capacidades objetivas que tiene.

La búsqueda

Cuando llegué a Irlanda, tenía el tema del trabajo prácticamente resuelto. Había estado enviando currículums por internet dos semanas antes de mi partida. La verdad es que no esperaba encontrar anda por internet, siempre he pensado que entregar currículums en persona era más efectivo. Tuve la suerte de toparme con una oferta de empleo para trabajar en un bar/restaurante, media jornada, y lo más importante, no hacía falta tener experiencia.

 El mismo día que envié el curriculum, me enviaron un mail, preguntando si tenía móvil irlandés. Lamentablemente, por aquel entonces aún no había adquirido un número irlandés. Pero al parecer, no les importó. Al día siguiente me llamaron al móvil español y me entrevistaron. Iba a empezar a trabajar el día siguiente de aterrizar en Irlanda. No me creía mi suerte.

 Problema: no tenía ni puta idea de hostelería. Ahora bien, mi hermana mayor lleva precisamente en ese sector la tira de años, y consiguió que su jefe me metiera para trabajar con ellos como voluntaria, para aprender lo básico del trabajo. Y aprendí muchísimo.

Al llegar a Irlanda, mi novio vino a buscarme al aeropuerto. Me trajo mi tarjeta sim irlandesa. La puse en el móvil. No pensé en avisar a mi futura jefa de que ya tenía número Irlandés. Consecuencia: me envió un mensaje que no recibí. Al parecer, la chica que dejaba el restaurante y a la que yo iba a reemplazar, tuvo que irse antes de lo esperado y mi jefa se vio forzada a contratar a otra persona aprisa y corriendo. Pero yo no había recibido este mensaje, así que al día siguiente fui con una sonrisa al bar/restaurante, con ganas de trabajar.

 “Aah.. Eres Rosa ¿verdad? Veo que no recibiste mi mensaje…”

Y ahí yo ya sabía que algo iba muy muy mal. En cualquier caso, la chica era muy amable y muy maja. Me nombró otros sitios que estaban buscando gente y me dijo que en Navidades igual, si había vacantes, me llamarían (aunque no tengo muchas esperanzas de esto).

Con los ánimos por los suelos volví a casa. Esa semana pateé la ciudad repartiendo curriculums por toda la ciudad y enviándolos online. Repartir currículums en persona es una mierda. Hay gente muy desagradable, gente que sabes que va a tirar tu curriculum a la basura cuando te des la vuelta. Y gente que directamente te dice que no están buscando a nadie.

 -¿entonces no quieres mi curriculum por si acaso en el futuro…?

-NO

 Esa misma semana, sin embargo, recibí una llamada para una entrevista. Era uno de los sitios a los que había enviado curriculum online. Estuve investigando y resulta que era la típica empresa de ventas, a comisión, yendo de casa en casa y tal. Total, que fui a la entrevista, pero yo ya sabía que no quería ese puesto. No me malinterpretéis, necesito trabajar, pero una trabajo como ese sólo lo puedo coger como último recurso. Fue la entrevista más sencilla de mi vida. Estaban desesperados por tenerme. Resulta que por cada venta que yo hiciera, mi jefe también se llevaba comisión, así que obviamente les interesaba tenerme allí.

En fin, yo seguí echando curriculums, en persona, online, hablé con todos mis amigos irlandeses para que me avisaran si oían algo de trabajo etc etc. Recibí otra llamada de teléfono para una entrevista. Otra vez, se correspondía a un anuncio que había visto en la red y al que había enviado mi curriculum. La entrevista fue muy bien. Les gustó el hecho de que hiciera mi master a distancia, de manera que no interviniera con las horas laborales. Tuve un día de prueba…. y ya está.

No me llamaron otra vez. La semana siguiente vi que esa misma tienda había publicado el mismo anuncio otra vez, buscando gente. Me enfadé muchísimo. Yo creía que igual había elegido a otra chica (me dijeron que había otras chicas que iba a hacer día de prueba) pero el hecho de que aún no hubieran encontrado a nadie… así que les escribí otra vez, recordándoles que estaba disponible, que el día de prueba fue muy interesante bla bla bla. Me llamaron ese mismo día, empezaba a trabajar la semana siguiente. ¡¡No me lo podía creer!!!

 

Ahora mismo estoy en “mes de prueba”; que al parecer es muy común en Irlanda. Aún no tengo contrato, pero se supone que conseguiré uno a mediados de noviembre. La tienda es super pequeña no hay muchos clientes y la jefa me deja traer libros para leer y/o estudiar…. ¿qué más podría pedir?