Una de la cultura del odio

El mundo está lleno de odio.  Siempre hay una razón para quejarse. La crisis va muy mal. El tranvía es una mierda. Hace demasiado calor/frío/lluvia. Es como si intentáramos conectar con otras personas a través de emociones negativas. Por todas partes miras, y sólo ves gente quejándose y respirando odio y miedo. Parece que esto de “odiar” es la nueva moda. Éstos locos de Pokemon Go… qué frikis y qué tontos. Claro, porque si hay algo que no te gusta, nadie más tiene derecho a disfrutarlo sin tu permiso. Dejando a parte los que utilizar la aplicación sin el mínimo sentido común -selección natural, gente, selección natural- la gran mayoría sólo quieren algo con lo que socializar y entretenerse.

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Están los que odian todo lo que tiene que ver con la tecnología. Irónicamente, los que no actualizan sus teléfonos móviles en pro de una socialización más real y efectiva, se acabando quedando atrás porque la gente no tiene manera de comunicarse con ellos. Pero lo que más me choca, es la moda de desentenderse de aquellas personas cuyas opiniones no coinciden con las tuyas, porque ¿para qué intentar comprender otro punto vista? Es mucho mejor encerrarse en un círculo de amigos donde todo el mundo piense igual que tú, a dónde vamos a parar.

Hay un juego al que suelo jugar con mis amigos más cercanos. Lo llamo “Opiniones controvertidas”. Las reglas son simples: no se puede hablar de lo que se ha discutido durante el juego una vez el juego haya acabado, a menos que sea para preguntar por qué esa persona opina de esa manera. Así pues, las opiniones pueden ser del tipo “Las películas de James Bond están sobrevaloradas” o”Creo que Podemos sería un buen gobierno”. Generalmente, alguien responderá a una de esas opiniones con algo así como “No sabía que fueras de esos” que es como decir “Vaya, creía que eras de los míos”. Tendemos a verlo todo blanco o negro y pocas veces nos ponemos en la situación de la otra persona, ni siquiera para escuchar argumentos.Es como si tener una opinión supusiera la incapacidad de comprender el otro punta de vista. ¿Tenemos miedo a estar equivocados? ¿A que se nos cuestione?  ¿A que nos convenzan?

Una de libros

Mi yo del pasado solía decir que nunca jamás compraría uno de esos libros electrónicos. Que era la forma de destrozar la idea romántica del libro. Que el olor del libro, el paso de las páginas y la variación de peso, portada, papel utilizado, etc, eran mucho más importantes. ¿Más importantes que qué? Hoy me doy cuenta de que el placer que se siente al leer un libro físico es puramente materialista… lo verdaderamente importante es precisamente lo que está escrito, las palabras, el contenido. Yo respeto a aquellos que puedan tener una preferencia por los libros físicos, pero cuando éstos muestra intolerancia con la gente que usa libros electrónicos, mi cabeza los tacha automáticamente de personas non gratas. Como si por gustarte más leer un libro físico, fueras un mejor lector. Pues no, así no funciona.

trovadores255b1255dAntes de que los libros existieran como tal, las historias se transmitían a través de cuentos, de la expresión hablada. Cuando los libros físicos aparecieron, estoy segura de que todos los trovadores y cuenta cuentos de todo el mundo se llevaron las manos a la cabeza y juraron que los libros serían el apocalipsis de los poemas -que se escribieron para ser leidos en voz alta- y de la tradición oral. Tenían cierta razón. Con los libros, se ha perdido el arte de contar. Se ha perdido la voz, la cadencia, el ritmo, el poder de los gestos, de los ojos. Las pausas. Sí, seguro que lo puedes escuchar en tu cabeza cuando lees, pero escuchar a un profesional es una experiencia completamente distinta. Pero de todas formas, no importa cómo suceda la experiencia porque al final, lo que verdaderamente importa es el contenido, lo que se transmite.

AudiobooksHace unos meses descubrí el placer de escuchar audiolibros. Es una actividad bastante pasiva, puedes escucharlos mientras limpias, friegas, paseas, compras… He de decir que al principio me costó acostumbrarme. Digo pasiva, pero lo cierto es que requiere mucha concentración el estar constantemente recibiendo información y procesarla. Hablando con una compañera el otro día sobre mi nuevo descubrimiento, ella me dijo que le parecía que un audiolibro mata la imaginación, puesto que las voces de los personajes, el tono, y el ritmo, te vienen ya dados. Eso me chocó bastante, pero, aunque tiene cierta razón, lo cierto es que sí que se utiliza la imaginación, sólo que de otra forma. La manera en la que se cuenta una historia tiene un efecto  directo sobre la manera en que imaginas los personajes, el paisaje, las emociones… Puede que cierto elementos te vengan ya dados, pero la voz es poderosa.

El cine es también otro medio a través del cual contar una historia en imágenes y sonidos. Es en cierto modo, otra manera de contar. Sin embargo, muchos critican su pasividad y falta de imaginación. Obviamente si vas a ver una película con la idea de lo que sentiste cuando leiste el libro, te vas a decepcionar, porque son experiencias completamente diferentes. Aún así, yo pienso que todas estas formas diferentes de disfrutar de una historia no son excluyentes, sino que son una manera de enriquecernos culturalmente. Y quién sabe, quizá en el futuro se aparezca un nuevo soporte de transmisiónir  de historias. Y estoy segura de que como muchas otras, recibirá muchas críticas.