Una de entrevistas

El otro día fui a una entrevista de trabajo. Requerían a alguien que tuviera conocimientos bilingues de Inglés y medios de Japonés. No había más requisitos por la dificultad de encontrar alguién así en una ciudad tan chiquita como la mía (Y esto me lo dijeron directamente en la entrevista).

Bueno, resulta al final que era un puesto para atención al cliente, parte en inglés y parte en japonés. Coincide que yo tengo exactamente los requisitos mínimos que necesitaban y ADEMÁS experiencia en el campo de trabajo que necesitaban. Pues no van y me dicen que quieren hacerme un contrato de prácticas de mierda para cobrar 700 euros mensuales. Pero si eso es lo que cobro yo al mes dando 20 horas de clase a la semana. ¿En serio? ¿Cuanta gente vas a encontrar en esta ciudad que tenga ese perfil? ¿de verdad ese es el valor que tengo yo para ellos? Es decir, sólo pones de requisito mínimo los dos idiomas por la dificultad de encontrar a alguien con eso, encuentras a alguien que encaja incluso mejor, y la das la merde de la merde. Muy bien.

Yo inevitablemente lo comparo con mi puesto en Irlanda, que era similar a éste, también de prácticas porque no tenía ni idea de este mundillo, y cobraba 1500 al mes. Pero en fin, si comparamos españa con otros paises siempre vamos a quedar decepcionados.

Les expliqué de forma más educada estás inquietudes mías, y me contestaron que claro, que toooodo el mundo entra en ese empresa con ese salario (Cosa que es mentira, porque a un buen amigo mío lo han contratado y le han ofrecido muuuucho más. Claro que su nivel de japonés es mucho mayor que el mío. Pero sigue siendo mentira que todos entran al mismo nivel.)

En fin, me dijeron un “hombre, se puede negociar y igual puede subirse algo. Haznos una contraoferta y la negociamos”.

Yo no se si esque mis expectativas quizá eran demasiado altas, igual vosotros os pensaréis que me lo tengo muy creido, pero es que me he puesto a pensar y no sé si me apetece hacer una contraoferta. He decido lo siguiente:

  • El dinero a mí realmente no me importa tanto. Estoy en una etapa de mi vida donde gracias a Dios no necesito mucho para vivir. Estoy feliz donde estoy currando ahora. Me cuesta llegar a fin de mes a veces, pero más o menos me costaría lo mismo donde me ofrecen y no tendría tanto tiempo libre. Que si quisiera más dinero, me pondría a dar clases privadas a 15 euros la hora y voilá.
  • El tiempo, eso sí que lo valoro. Donde estoy currando ahora, hay una empresa que me paga 13 euros la hora. La otra me paga 9 Euros la hora. Ésta gente me está ofreciendo 5.8 la hora. Me siento mucho más valorada en mi posición actual.
  • El ambiente de empresa. Donde estoy actualmente hay un buen rollo impresionante. Quizá en este otro sitio también lo haya, pero no lo sé. De momento sólo sé que los jefes se quieren aprovechar de mí. Y me mienten.
  • QUE YA TENGO EXPERIENCIA, NO NECESITO UN PUTO AÑO DE PRACTICAS. Que con esas cosas tragas cuando eres un moco que no ha trabajado en su vida, porque te toca tragar. ¿pero ahora? ¿Cuanto se puede tardar en entrenar a un nuevo miembro, 3 meses máximo? ¿Me van a dar un año de practicas cada vez que me cambie de empresa porque “el sistema que usamos nosotros es diferente”?
  • Que no quiero ser el típico español que se calla y se conforma por la posibilidad futura de un mejor puesto que no existe ahora pero que “a lo mejor” exisitirá.
  • Que valgo mucho más que eso

 

 

END OF RANT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cuando tu pareja no habla tu idioma….

Como algunos sabréis, mi prometido es estadounidense. Él está aprendiendo español, pero aun tiene bastante que mejorar. En esta entrada me gustaría contaros algunos de los problemas que surgen en el día a día cuando tu pareja no hispanos parlante, visita tu país.

1. Tu madre tiende a hablarle como si fuera sordo.
Claro. Cae de cajón.

2. Tu madre tiende a hablarle como si fuera un niño pequeño.
El lenguaje que utilizamos con los niños es muy artificial, no sigue las reglas gramáticas convencionales, ni muchas veces de lógica, y es más complicado de seguir para un extranjero.

Con todo, los malentendidos no siempre terminan en confusión. Yo he llegado a escuchar a mi madre y a J. teniendo una conversación muy interesante sin mi ayuda, para luego descubrir que estaban hablando de cosas diferentes y los dos habían interpretado lo que el otro decía a su propia manera.

3. El caos de los gestos españoles.i-5744-cg-32713-1
Muchos dirán, con gestos se entiende la gente. Pues no. El gesto de hincar los codos, no significa “estudiar” en todas partes. Abrir y cerrar la mano en un puño para indicar mucha cantidad de algo… tampoco funciona en otros paises. Estos son sólo algunos de los ejemplos, pero hay un montón, y la cara de J. siempre es un poema cuando sucede.

 

4. Tus amigos se intentan comunicar con él.
En españa nos conocen porque nuestro nivel de inglés, en general, no es muy bueno. Esto deriva a que mis amigos recurren a mí muchas veces para ayudarles a expresar sus ideas en inglés y poder comunicarse con J., lo cual esta bien salvo cuando mis amigos son especialistas en un tema (ej. Leyes, ciencia, medicina) y me preguntan cómo decir en inglés términos muy específicos que no sé ni siquiera lo que significan en Español.

¿Pero tú no eras filológca? Sí, lo que no soy es física, ¡leñe!.

O cuando me piden traducir una palabra, y pido un contexto, pero me responden. “No, me refiero a cómo se dice en general, en general”. ¡Así no funciona!

5.No tienes vacaciones. Estar traduciendo para tu prometido, tu familia, y tus amigos, las 24 horas del día, cansa. Y mucho. Especialmente porque suele ser durante mis vacaciones, que es cuando voy a España. Es decir, hago de todo menos descansar. Consecuencia: se me pone un mal humor del copón. Muy poca gente entiende esto.

6. Todo el mundo quiere se el primero en mostrarle a tu pareja algo. Ya sea el mejor restaurante de hamburguesas de la ciudad -que ya vale… ir a España de vacaciones y acabar en una hamburguesería… ¡llevadnos de tapeo!- , o la comida más extraña de nuestras tierras -caracoles, oreja de cerdo, sesos…- parece que se convierte todo en una competición para ver quien es el primero en ver la reacción de J. a estas cosas.  Por suerte, a él encaaaanta probar cosas diferentes así que no tiene mucho problema. Después de todos estos años, J. ha probado ya de todo y se puede ver la frustración de mis amigos al no conseguir encontrar algo que todavía no haya probado jejeje

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Aún así, la verdad es que si no fuera por estas pequeñas anécdotas nuestras vidas serían muy tristes. En Septiembre estamos planeando volver a España, porque a J. le han admitido en una universidad española. Con suerte, a J. no le costará demasiado pillar el idioma -lleva ya varios meses estudiandolo a saco- y la mayoría de estos problemas se disiparán. Ya tenemos ganas de ver el sol a diario y tomar cervezas al aire libre. Ah sí, y a ver a la familia y amigos, claro.