Una de la cultura del odio

El mundo está lleno de odio.  Siempre hay una razón para quejarse. La crisis va muy mal. El tranvía es una mierda. Hace demasiado calor/frío/lluvia. Es como si intentáramos conectar con otras personas a través de emociones negativas. Por todas partes miras, y sólo ves gente quejándose y respirando odio y miedo. Parece que esto de “odiar” es la nueva moda. Éstos locos de Pokemon Go… qué frikis y qué tontos. Claro, porque si hay algo que no te gusta, nadie más tiene derecho a disfrutarlo sin tu permiso. Dejando a parte los que utilizar la aplicación sin el mínimo sentido común -selección natural, gente, selección natural- la gran mayoría sólo quieren algo con lo que socializar y entretenerse.

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Están los que odian todo lo que tiene que ver con la tecnología. Irónicamente, los que no actualizan sus teléfonos móviles en pro de una socialización más real y efectiva, se acabando quedando atrás porque la gente no tiene manera de comunicarse con ellos. Pero lo que más me choca, es la moda de desentenderse de aquellas personas cuyas opiniones no coinciden con las tuyas, porque ¿para qué intentar comprender otro punto vista? Es mucho mejor encerrarse en un círculo de amigos donde todo el mundo piense igual que tú, a dónde vamos a parar.

Hay un juego al que suelo jugar con mis amigos más cercanos. Lo llamo “Opiniones controvertidas”. Las reglas son simples: no se puede hablar de lo que se ha discutido durante el juego una vez el juego haya acabado, a menos que sea para preguntar por qué esa persona opina de esa manera. Así pues, las opiniones pueden ser del tipo “Las películas de James Bond están sobrevaloradas” o”Creo que Podemos sería un buen gobierno”. Generalmente, alguien responderá a una de esas opiniones con algo así como “No sabía que fueras de esos” que es como decir “Vaya, creía que eras de los míos”. Tendemos a verlo todo blanco o negro y pocas veces nos ponemos en la situación de la otra persona, ni siquiera para escuchar argumentos.Es como si tener una opinión supusiera la incapacidad de comprender el otro punta de vista. ¿Tenemos miedo a estar equivocados? ¿A que se nos cuestione?  ¿A que nos convenzan?