Una de tristeza

A veces me sorprende la facilidad que tienen lagunos de juzgar la forma en que otras personas se sienten. En particular la tristeza. La tristeza no es algo que se distribuya de forma objetiva en base a lo que otros consideren que califica como “estar jodido” sino que tiene su razón de ser en unas causas individuales en cada sujeto (predisposición, contexto, historia de aprendizaje, etc).
“Niños con cáncer sonriendo y personas diciendo que su vida es una mierda porque alguien no las quiere.”
De aquí me gustaría resaltar dos cosas. En primer lugar, que esta perspectiva tiene poco de “objetivo” y más de “cómo quiero que sea el mundo”.
La segunda cosa es que la aparición de expresiones públicas de alegría (como lo son por ejemplo las sonrisas de niños con cancer) no implica que no exista malestar en otras muchas áreas del individuo (estrés, desesperanza, preocupación…).
En otras palabras, este argumento sobre la tristeza se reduce a la obligación social de “sé feliz para que yo no me sienta culpable o importunado con tu malestar”. A los pacientes de cáncer se les bombardea continuamente con esa nociva idea de que tienen que estar contentos y felices. Una idea que, por otra parte, no tiene ninguna evidencia científica de beneficios. Y como si eso fuera poco, los ponen de ejemplo para privar a los demás de la posibilidad de sentirse mal.
94503299

 

Anuncios

Cojín

Escribí este texto como un reto… Consistía en abrir el diccionario por cualquier página, leer la primera palabra que saliera, y escribir una historia corta SOBRE esa palabra. Este fue el resultado:

Se trataba de un simple cojín que descansaba en la esquina de la habitación. Era cuadrado, suave, espumoso. Tenía una letras bordadas en él, A.J. Tocarlo le hubiera traído buenos recuerdos -posiblemente-, memorias de su infancia.  Cuando todos estaban juntos. De haberse atrevido a acariciarlo, seguramente hubiera perdido alguna lágrima y hubiera acaso dormido abrazada a él. Pero a su vez, la presencia de ese cojín en esa habitación blanca e impoluta  la inquietaba enormemente. Un cojín podía servir para un millón de objetivos diferentes. Puede acomodar tu cansancio tras un día agotador. Apoyar tu dolorida espalda.  Pero también puede usarse para asfixiar a una persona. Podría untarse en narcóticos y forzar a una victima a dormir eternamente. Si uno piensa lo suficiente, cualquier objeto del día a día puede convertirse en un arma letal. 

Tras lo sucedido, Andrea vivía en una lucha constante por discernir  amenazas imaginarias de amenazas reales. Cuando el cojín apareció en su campo de vista como de la nada,  se dilataron sus pupilas. La respuesta de su cuerpo fue inmediata: su ritmo cardíaco aumentó, sus músculos se tensaron, y se le puso la piel de gallina. Por su mente pasaron mil maneras en las que el cojín presentaba un peligro inminente para su vida.

Los doctores la observaban desde la seguridad de sus escritorios; las cámaras de vigilaancia seguían los pasos agitados de Andrea. Chilló con la fuerza de su garganta. Cuando el mundo te ha arrebatado lo único que te hace sentir vivo, y tu seguridad personal, no racionalizas de la misma manera. Se abalanzó sobre el cojín cual león sobre su presa, y con las manos vacías, y las uñas al aire, desgarró la tela que mantenía  la espuma en su interior y lo deshizo en pedazos. Sus uñas, más largas de lo habitual, se habían fortalecido con el tiempo. Eran largas, afiladas como si se tratara de las de un animal.  La respiración entrecortada retumbaba en sala cual canto victorioso.

Los doctores no se mostraron sorprendidos. El cuerpo de Andrea temblaba con la emoción del momento, de saber que, una vez más,había sobrevivido a la amenaza. Sabiendo que estaba a salvo de nuevo. No era orgullo lo que sentía, ni tan solo poder. Lo único que podía sentir estos últimos meses era consuelo de saber que estaba viva. Eso, y la desgracia de haber sobrevivido.

 

 

 

 

 

 

 

Cuando tu pareja no habla tu idioma….

Como algunos sabréis, mi prometido es estadounidense. Él está aprendiendo español, pero aun tiene bastante que mejorar. En esta entrada me gustaría contaros algunos de los problemas que surgen en el día a día cuando tu pareja no hispanos parlante, visita tu país.

1. Tu madre tiende a hablarle como si fuera sordo.
Claro. Cae de cajón.

2. Tu madre tiende a hablarle como si fuera un niño pequeño.
El lenguaje que utilizamos con los niños es muy artificial, no sigue las reglas gramáticas convencionales, ni muchas veces de lógica, y es más complicado de seguir para un extranjero.

Con todo, los malentendidos no siempre terminan en confusión. Yo he llegado a escuchar a mi madre y a J. teniendo una conversación muy interesante sin mi ayuda, para luego descubrir que estaban hablando de cosas diferentes y los dos habían interpretado lo que el otro decía a su propia manera.

3. El caos de los gestos españoles.i-5744-cg-32713-1
Muchos dirán, con gestos se entiende la gente. Pues no. El gesto de hincar los codos, no significa “estudiar” en todas partes. Abrir y cerrar la mano en un puño para indicar mucha cantidad de algo… tampoco funciona en otros paises. Estos son sólo algunos de los ejemplos, pero hay un montón, y la cara de J. siempre es un poema cuando sucede.

 

4. Tus amigos se intentan comunicar con él.
En españa nos conocen porque nuestro nivel de inglés, en general, no es muy bueno. Esto deriva a que mis amigos recurren a mí muchas veces para ayudarles a expresar sus ideas en inglés y poder comunicarse con J., lo cual esta bien salvo cuando mis amigos son especialistas en un tema (ej. Leyes, ciencia, medicina) y me preguntan cómo decir en inglés términos muy específicos que no sé ni siquiera lo que significan en Español.

¿Pero tú no eras filológca? Sí, lo que no soy es física, ¡leñe!.

O cuando me piden traducir una palabra, y pido un contexto, pero me responden. “No, me refiero a cómo se dice en general, en general”. ¡Así no funciona!

5.No tienes vacaciones. Estar traduciendo para tu prometido, tu familia, y tus amigos, las 24 horas del día, cansa. Y mucho. Especialmente porque suele ser durante mis vacaciones, que es cuando voy a España. Es decir, hago de todo menos descansar. Consecuencia: se me pone un mal humor del copón. Muy poca gente entiende esto.

6. Todo el mundo quiere se el primero en mostrarle a tu pareja algo. Ya sea el mejor restaurante de hamburguesas de la ciudad -que ya vale… ir a España de vacaciones y acabar en una hamburguesería… ¡llevadnos de tapeo!- , o la comida más extraña de nuestras tierras -caracoles, oreja de cerdo, sesos…- parece que se convierte todo en una competición para ver quien es el primero en ver la reacción de J. a estas cosas.  Por suerte, a él encaaaanta probar cosas diferentes así que no tiene mucho problema. Después de todos estos años, J. ha probado ya de todo y se puede ver la frustración de mis amigos al no conseguir encontrar algo que todavía no haya probado jejeje

img_manera_de_cocer_los_sesos_20996_600

Aún así, la verdad es que si no fuera por estas pequeñas anécdotas nuestras vidas serían muy tristes. En Septiembre estamos planeando volver a España, porque a J. le han admitido en una universidad española. Con suerte, a J. no le costará demasiado pillar el idioma -lleva ya varios meses estudiandolo a saco- y la mayoría de estos problemas se disiparán. Ya tenemos ganas de ver el sol a diario y tomar cervezas al aire libre. Ah sí, y a ver a la familia y amigos, claro.

Relatividad

Que el tiempo no es inmutable, sino relativo a cada cuerpo y su velocidad en el espacio, es algo que sólo sabemos desde hace poco más de un siglo, gracias a aquel simpático alemán que tuvo algún que otro día inspirado. Bueno, parece ser que en realidad no era tan simpático, pero eso no resta mérito a la revelación que hizo a la humanidad. No es fácil convencer al mundo entero de la veracidad de una teoría que topa de frente con la intuición. De hecho, creo que la mayoría de personas todavía no comprendemos ni una pequeña parte de todo lo que esa idea implica.

Hablar del tiempo siempre ha resultado algo muy complejo (excepto si te encuentras en un ascensor). Miles de filósofos y físicos llevan siglos discutiendo acerca de su naturaleza, y lo cierto es que aún hoy no lo tienen nada claro. Incluso hay quien piensa que el tiempo realmente no existe, y que es sólo una percepción que emerge de una realidad más fundamental, realidad que por supuesto tampoco conocemos.

Si tanta gente ha sido incapaz de llegar a una conclusión, no voy a ser yo el que trate de encontrarla, dejemos que los científicos sigan entretenidos. De lo que quiero hablar no es de la relatividad física del tiempo, sino de su subjetividad psicológica. Comparar ambos conceptos no es ninguna novedad, de hecho el propio Einstein lo hizo en su momento:

“Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad”

Todos hemos experimentado infinitas veces algo parecido a estas palabras de Einstein. Desde nuestro punto de vista, el tiempo pasa mucho más deprisa cuando estamos disfrutando, que cuando nos encontramos sumidos en el aburrimiento o la angustia. Por lo general, nuestro cerebro “acelera” el tiempo cuando es estimulado por sentimientos positivos y lo “decelera” ante sentimientos negativos. Hasta el lenguaje incide en ello, y por eso cuando notamos que las horas no avanzan, decimos que necesitamos matar el tiempo, como si en ese momento no nos sirviese para nada y nos lo quisiéramos quitar de encima.

Estamos tan habituados a que nuestra mente funcione de esta forma, que resulta interesante plantearse cómo serían nuestras vidas si el cerebro actuase de forma inversa, es decir, ralentizando el tiempo cuando se enfrenta a sentimientos positivos e incrementado su velocidad en los momentos de negatividad.  Sería genial manejar nuestra vida como si de un DVD se tratara, poniéndola a cámara lenta en nuestros momentos de gloria y acelerándola a toda prisa en nuestras horas más bajas.

Por desgracia, todas estas suposiciones son una quimera. Está claro que los seres humanos somos seres imperfectos, pero quiero pensar que en el fondo nuestro cerebro no es tan cabrón y funciona así por algún motivo. Heidegger decía que el tiempo es la categoría básica de la existencia, y quizá percibirlo de la forma en que lo hacemos sea lo que nos impulsa a avanzar en nuestras vidas. Para crecer necesitamos avanzar, y por ello no podemos quedarnos atrapados en un momento concreto de nuestra existencia, por muy feliz que sea, sino que tenemos que perseguir un nuevo pequeño instante de felicidad caminando a través del desierto de la monotonía. Una vez alcanzado ese instante, y sin tiempo casi para paladearlo, ya estaremos en búsqueda del siguiente. Y así eternamente, hasta que nuestro cuerpo se consuma. En eso consiste vivir.

Pero si pudieramos estirar como un chicle la percepción de nuestros instantes felices, ¿quién no iba a tener la tentación de dilatar una sonrisa, una mirada, o un beso, hasta hacerlos eternos?

FutureMe

¿Te has parado a pensar alguna vez lo mucho que ha cambiado tu vida respecto a hace 4 años, por ejemplo? Seguro que sí. ¿Y lo mucho que puede que cambie? En cierto modo, da un poco de miedo, pero al mismo tiempo es emocionante. Ahora podéis enviaros un e-mail a vuestro futuro yo gracias a FutureMe. Es muy sencillo de utilizar y la verdad es que a mí me ha gustado mucho la idea.

Yo ya me he escrito tres cartas, una para finales de este año, otra para dentro de tres año y otra, para dentro de cinco. Las dos primeras las escribí hace mucho -hará un par de años-, así que ya ni recuerdo exactamente lo que dije. Pero tengo muchas ganas de recibirlas y ver las expectaciones que tenía (tengo) de la vida, así como lo que me hacía ilusión, lo que pensaba, lo que había hecho ese día en particular…. y comprarlas con mi yo lector.

Creo que es un buen ejercicio para analizarse a uno mismo y darse cuenta de lo que es importante -para ti- , y de lo que no lo es. Y de ver la evolución que muchas veces pasa desapercibida.

Os dejo con este pensamiento,

Nube

Hablar en público

Mañana comienzo a hacer un curso sobre Public Speaking – Técnicas para hablar en público-. Me apunté porque aunque ya no tengo tanto miedo  a hablar en público como solía, sí que es verdad que a veces, por nervios, o por X, las charlas no salen tan bien como deberían: a veces hablo demasiado rápido, o demasiado bajito, o las dos cosas a la vez.  Además de que el curso está organizado por la empresa y eso siempre es un plus (no tengo que moverme al otro lado de la ciudad), la retórica ha sido una habilidad en la que siempre he estado interesada y que encuentro extremadamente útil en el mundo de hoy en día (Entrevistas, negociaciones, presentaciones…). 

1pugqwqoon7mqppakm6afea

Este curso en particular me lo ha recomendado una compañera de trabajo, así que confío en su criterio. Se trata de un curso que aborda las técnicas de hablar en público tanto desde un punto de vista teórico como práctico. Todas las semanas tendremos tareas en las que nos pedirán que elaboramos un texto para reproducir en frente de la clase la semana siguiente. Y cada semana tendremos que tener en cuenta unos puntos concretos: Una semana, tendremos que centrarnos en hablar bien alto, otra semana, en exponer un tema por medio de listas, otra semana, en hablar  y movernos por la habitación al mismo tiempo etc etc.

Yo tengo la seguridad de que está en nuestras manos mejorar aquellas habilidades que puedan dársenos peor. Si hay algo de ti que te gustaría mejorar, te animo a que lo intentes. Las cosas que se nos dan mal  por falta de práctica, o formación, no porque “seamos así”. Y todo, absolutamente todo, puede mejorarse, da igual la edad que tengas. Por supuesto, si no lo intentas, no vas a mejorar por arte de magia. ¡Da el primer paso!

success

Mi día en 4 habilidades

ESCUCHA

Hoy he escuchado el siguiente video sobre la “epidemia” de los miopes y por qué hay muchos más en los últimos años de lo que había años atrás. Parece que pasar tiempo en contacto con la luz solar podría ayudar a prevenir los problemas de visión. ¿No me créis? ¡Ved el video!

LECTURA

Este es el libro que estoy leyendo en este momento. De camino al trabajo he leído algunas páginas. No es una novela, sino más bien un ensayo sobre la puntuación escrito de forma muy divertida. Ya escribiré una reseña cuando lo termine 🙂

eats-shoots-and-leaves-by-lynne-truss

ESCRITURA

Aparte de escribir este post, también he escrito correos electrónicos a clientes e incluso una historia corta. Trata de una muchacha que esta loca, la pobre, y todo le parece una amenaza en este mundo. Está encerrada en una habitación y le están haciendo pruebas. El elemento decisivo de la historia es un cojín, ¡ya no digo más!

EL HABLA

Hoy he hablado con mis compañeros de trabajo sobre los Fados portugueses -una de mis compañeras es portuguesa- y cómo en España tenemos al visión de que son muy tristes y deprimentes (Aunque a mí personalmente no me parecen deprimentes). Resulta que no sólo  hay fados tristes, también los hay graciosos. Esto me ha recordado a las jotas de Aragón -de donde soy- y cómo éstas pueden ser religiosas, o graciosas también.